Llevo más de diez años trabajando entre producto, negocio, operaciones y tecnología, en contextos muy distintos entre sí: B2B SaaS, B2C, marketplaces, en empresas con muy pocos recursos y otras que han levantado cientos de millones en capital riesgo hasta alcanzar valoraciones de más de 2.000 millones de dólares.
He estado tanto en la ejecución directa como liderando equipos de producto, diseño e ingeniería y, desde 2025, construyo CandyCV, mi propia empresa.
Emprender un proyecto desde cero, sin equipo ni inversión, me ha obligado a aprender disciplinas nuevas: diseño digital, distribución, desarrollo de marca, venta fría, automatización de procesos… Cualquier cosa que pueda hacer yo con mis manos, cerebro y energía para hacerlo funcionar. Y, pese a todo el dolor que conlleva una aventura así, también me ha confirmado que me lo paso pipa entrando en un problema nuevo, entendiendo cómo funciona y conectando piezas que parecen separadas pero afectan juntas al resultado.
Ahora CandyCV está en un punto que me permite combinar ambas cosas: seguir construyendo algo mío y, al mismo tiempo, trabajar con otras empresas, conocer otros negocios y otras personas, y enfrentarme a problemas que de otra forma no vería.
Me interesa esa mezcla porque todo se retroalimenta. Lo que aprendo construyendo CandyCV influye en cómo miro y abordo los problemas de otras empresas; y trabajar con otros equipos me expone a ideas, industrias y formas de hacer las cosas que me hacen mejor emprendedora.
Ahí es donde hago mi mejor trabajo: con curiosidad, autonomía, buen humor y consiguiendo que personas, equipos e incentivos tiren en la misma dirección para sacar adelante algo difícil.